sábado, 30 de mayo de 2015

Emain Macha

He vuelto.


Sobre todos los Ulates varones, habitantes de la Región del Ulster en Irlanda, pesaba una maldición: durante varios días, una vez al año, sufren unos dolores horribles que les dejan indefensos ante los ataques enemigos.
¿El motivo?
Bien, eso es lo que he venido hoy a contar. Las fuentes originales de este mito se encuentran en el Ciclo del Ulster, y en concreto me he basado en la traducción de Thomas Kinsella de "The Táin" y el trabajo de J. Gantz, "Early Irish Myths and Sagas"

En el Ulster vivía un granjero, Crunniuc, cuya mujer había muerto. Un día, aparece ante su puerta una bellísima mujer, que entra en la casa y comienza a hacer las tareas del hogar como si siempre hubiese estado allí. Vive con Crunniuc y sus hijos desde entonces, sin que nadie le pregunte quién es. Durante el tiempo en que ella permanece en la casa, la riqueza y la fortuna de Crunniuc aumentan.
Un día, el Rey del Ulster hace llamar a sus hombres a la capital, pues celebra una feria. Crunniuc acude, dejando a su mujer en casa, no sin antes prometerle que no hablará de ella ni dirá ninguna estupidez.
Durante la fiesta, tiene lugar una carrera de caballos en la que gana el carro del rey. Todos aclaman la rapidez de las bestias, pero Crunniuc es sorprendido diciendo que su mujer corre mucho más rápido. Es capturado y llevado ante el rey, que le reta a que demuestre sus palabras bajo pena de muerte.
Un mensajero llega a la casa del hombre y le cuenta lo ocurrido a la misteriosa mujer, advirtiéndole que, de no acudir a la capital, el rey mandará matar a Crunniuc. La mujer se presenta ante el rey, embarazada, y solicita que se le permita esperar al nacimiento del niño antes de empezar la carrera. Por más que suplica la compasión de todos los hombres presentes (Una mujer dio a luz a cada uno de vosotros), es obligada a correr, tras dar su nombre.

Mi nombre y el de mis hijos marcarán este lugar para siempre. Yo soy Macha[1], hija de Sainrith, hijo de Imbath.

Supera con creces a los caballos del rey, y al cruzar la línea de meta, da a luz a gemelos en medio de terribles dolores.
Macha maldice el lugar: desde aquel momento, todos los hombres que oyeron sus gritos de dolor durante el parto, sufrirán lo mismo que ella una vez al año.

Cinco días y cuatro noches o cinco noches y cuatro días – este era el alcance de los dolores de parto de los Ulates; y durante nueve generaciones, los Ulates fueron tan débiles como una mujer durante el alumbramiento.

Algunas versiones cuentan que Macha muere allí, pero la más popular es que toma a sus hijos, uno en cada brazo, y abandona el lugar.
Desde entonces, la capital del Ulster se llamó, en su honor, Emain Macha, “Los Gemelos de Macha”.

Sólo hay tres excepciones a esta maldición: los niños que aún no son hombres, Súaltam mac Roich y su hijo adoptivo Cúchulainn, de cuyas grandes aventuras os hablaré otro día.

¿Qué podemos sacar como conclusión de ésta historia? Para empezar, que el tal Crunniuc calladito estaba más guapo. Sí, no es broma, muchos mitos hacen referencia al valor del silencio, aunque normalmente el descuido viene por parte de una mujer. Tal es el caso de la ninfa Eco, que es silenciada por Hera, obligada a repetir lo último que oiga. En el mito japonés "La Avaricia y la Garza" encontramos este secretismo de la mujer que aparece misteriosamente y ayuda a la economía de la casa de una forma misteriosa.
Yo veo aquí una clara referencia a lo que en Grecia llamarían ὕβρις (léase híbris), un término algo complicado de explicar para los no familiarizados con él, pero que podría resumirse en "no presumas en exceso de lo que tienes o los dioses te castigarán".




[1] Macha es la diosa de los caballos, la guerra y la realeza. En algunas versiones, es una de las cornejas que sobrevuelan los campos de batalla, junto con sus hermanas Morrigan y Badb.

domingo, 13 de octubre de 2013

Filemón y Baucis. Cadmo y Harmonía

Normalmente subo un mito por mes, pero hoy me siento generosa y os contaré dos. Quiero dedicárselos a Teté, ejemplo claro e indiscutible de mente y espíritu inquebrantables; y a Paz, a la vez Baucis y Harmonía. Ambos mitos están recogidos en las Metamorfosis de Ovidio.

Para empezar con el primer mito, tenemos que encontrarnos con el héroe ateniense por excelencia; en uno de sus numerosos viajes, Teseo y sus compañeros encontraron en su camino el hinchado cauce del Aqueloo (un dios-río), que les invita a pasar a su casa, pidiéndoles que esperen a que bajen las aguas para proseguir su camino. Una vez dentro, se cuentan varias historias, entre ellas una de las que vamos a tratar hoy, el mito de Filemón y Baucis (libro VIII):


... Y antes de todos Lélex, maduro por su espíritu y su edad, dice así: "Inmenso es el poder del cielo y no tiene fin, y lo que los celestiales quieren se cumple. Y para que no tengas dudas, hay una encina cercana a un tilo en las colinas de Frigia, rodeada de un pequeño muro"

Así empieza la historia de dos ancianos frigios, muy pobres, que vivían en una casucha en la colina, algo apartados del pueblo. Él se llamaba Filemón, ella respondía al nombre de Baucis.
Cuenta la leyenda que un día llegaron dos extranjeros a la aldea, buscando cobijo, sin duda agotados por el viaje.
Ninguna casa les abrió las puertas, nadie salió a recibirles, ninguna mano les ofreció agua o comida, ni siquiera un asiento donde descansar.
Sólo la pareja de ancianos de la colina acogieron a los dos extraños. Filemón les acerca su silla para que descansen, y Baucis mulle su colchón para que se recuesten. Les sientan a la mesa, pero han de calzar una de las patas, que es demasiado corta. Sacando lo poco que tienen en la despensa, agasajan como mejor pueden a sus huéspedes.
Repentinamente reparan en que la crátera donde tienen el vino nunca se vacía, sino que parece llenarse cada vez que toman de ella una copa. Asustados, los dos ancianos comprenden la naturaleza divina de sus misteriosos huéspedes. Ambos, humildes, piden perdón por la escasez de los manjares, y se apresuran a buscar algo más digno de un dios.
Baucis atrapa el único ganso del que disponían, y se dispone a sacrificarlo en su honor, cuando el animalito escapa y se refugia bajo las túnicas de los extranjeros, que deciden entonces darse a conocer.
Ante los dos ancianos, el mismísimo Zeus acompañado por su hijo Hermes, les advierte que van a castigar a la comunidad por su comportamiento impío. Sin embargo ellos se salvarán si les acompañan a lo alto del monte.
Una vez arriba, ambos agotados, se vuelven y ven todo el pueblo convertido en una laguna, en la que sólo su humilde casita permanece intacta. Más que intacta, pues ante sus ojos, la vivienda crece y cambia hasta convertirse en un templo. Zeus les dice que pidan un deseo, lo que quieran.
Ambos piden ser sacerdotes del templo, y algo más:

"... que una misma hora nos lleve a los dos, y que yo nunca vea la pira de mi esposa y que no deba ser enterrado por ella"

Los dioses cumplieron su promesa. Por el resto de su vida fueron los sacerdotes protectores del templo. Un día, cuando les llegó la hora, Filemón vio crecer las ramas de los hombros de Baucis, y Baucis vió hojas salir del pelo de Filemón. "Adiós cónyuge mío" dijeron a la vez, y la copa creció sobre sus rostros.

"Todavía los habitantes de Bitinia muestran allí dos troncos vecinos que salen de un doble cuerpo [...]. Vi guirnaldas que colgaban de las ramas y , poniendo unas recientes, dije: Que sean dioses los cuidadores de los dioses y reciban culto los que rindieron culto."

Éste mito, salvando algunos detalles, podría fácilmente incluirse en la Biblia junto a la destrucción de Sodoma y Gomorra y el Buen Samaritano, como una mezcla entre ambos. Es un ejemplo de buena conducta, un premio para el que actúa desinteresadamente y de corazón, a pesar de su pobreza o de tener poco que ofrecer. 
Hay también un mito similar en la rivera del Nilo; Isis, buscando a su desaparecido esposo Osiris pide refugio a un grupo de mujeres. Cómo no, es la más pobre la única que le abre las puertas de su casa.
Aquí se ve el carácter aleccionador de los mitos y la tendencia de los dioses a disfrazarse para juzgar a los hombres, o simplemente para pasar inadvertidos entre ellos. De ésta forma se enseñaba a la gente a ser buenas personas, pues nunca sabías cuándo podías estar atendiendo a un dios en tu casa. En nuestra propia religión Jesucristo dice que cuando se acoge al necesitado es a él mismo a quien se da cobijo.
La idea de la persona que se convierte en árbol es muy recurrente. Mirra, madre de Adonis, al que da a luz ya transformada en el árbol al que da nombre; Dafne, metamorfoseada en laurel para huir de aquel que usará sus ramas como corona; las Helíades, rotas por la muerte de Faetonte, convertidas en álamos. Tal vez es ese concepto de lo eterno que se le atribuye a las plantas, en particular a los árboles más resistentes y longevos. Hay circulando un libro de niños, "Mi Abuelo era un Cerezo", de Ángela Nanetti, precioso, que habla precisamente de eso, el abuelito que muere y el nieto que está convencido de que sigue vivo en el cerezo de su jardín. 
Los árboles siempre han sido símbolo de vida: el Árbol de la Ciencia del Bien y del Mal; el manzano de las Hespérides; Yggdrasil, el Fresno de los Mundos... Supongo que los Antiguos se dieron cuenta de que un solo roble del bosque era testigo de todas las generaciones que se habían sentado bajo sus ramas. 
El árbol también tienen algo de sagrado, algo de puente entre lo humano y lo divino. A cada dios del panteón griego se le relaciona con uno (por ejemplo, el ciprés está consagrado a Hades. El ciprés hunde sus raíces en vertical en lo más profundo de la tierra, y por tanto se creía que estaba en conexión directa con en Inframundo. Es por eso que es la planta sepulturera por excelencia además de que, al crecer hacia abajo, las raíces no levantan las lápidas.).

Por otra parte, quiero relacionar este mito con los últimos días de Cadmo y su esposa Harmonía. La historia de la fundación de Tebas está en el libro III, y el final de éste mito en el libro IV.

Se cuenta de Cadmo que era uno de los hermanos de Europa, hija de Agénor, rey de Fenicia. Tras ser ésta raptada por Zeus, su padre ordenó a sus otros hijos que fuesen a buscarla, penándoles con el exilio si no la encontraban. Puesto que Europa estaba bajo la custodia del padre de los dioses en Creta, los jóvenes no encontraron ni rastro y se separaron. Cadmo vivió un tiempo en Tracia, pero un día acudió al Oráculo de Delfos a conocer su futuro.
Apolo habla a través de su Oráculo y le dice que encuentre una vaca que nunca hubiese sido enyugada ni utilizada para arar los campos y que la siga a donde vaya para llamar Beocia (que deriva del griego βοῦς, vaca) al lugar donde se tumbase a descansar.
Dispuesto a comenzar con los ritos fundacionales, Cadmo envía a sus siervos a buscar una fuente de agua para hacer las libaciones. Sin embargo, los pobres siervos topan en el bosque con una cueva, en la que duerme una enorme serpiente de la que se dice que es hija de Ares. Molesta por ser despertada, la enorme criatura se desenrosca y ataca, matando a los pobres.
Al ver que no volvían, Cadmo acude en su busca y, al encontrarlos muertos, ataca a la serpiente.
Tras un duro combate, consigue matarla. Mientras contempla, agotado, el cuerpo de la criatura, una voz desconocida proclama:

"¿Por qué, hijo de Agénor, contemplas la serpiente abatida? También tú serás contemplado como una serpiente"

Tras ese evidente susto, la mismísima Atenea se le aparece y le ordena que siembre en  la tierra los dientes de la serpiente, que darán origen a un nuevo pueblo. Al instante crecen de la tierra hombres armados que comienzan a pelearse entre ellos. Alarmado, Cadmo les detiene, y juntos fundan la ciudad de Tebas, siguiendo los designios de Apolo.
Habiendo vivido una vida larga y siendo testigo de las vidas y desgracias de sus hijos y nietos, Cadmo toma a su esposa, Harmonía, y juntos abandonan Tebas para caminar por Iliria.
Preocupado por el rumbo que llevan sus descendientes, se pregunta si no será culpa de los dientes que sembró el día de la fundación. Suplica entonces ser transformado en una serpiente para expiar ese supuesto pecado.
Comienzan a subir por su cuerpo las escamas, a fundirse sus piernas en una larga cola. Alarmada, Harmonía intenta sujetarlo, rogando que se quede con ella. Cadmo extiende los brazos, aún humanos, y dice:

"Acércate esposa mía, acércate, pobrecita, y mientras algo quede de mí tócame, y coge mi mano mientras es mano, mientras no me ocupa por completo la serpiente."

Y no pudo hablar más, ya que su lengua se volvió bífida. Llorando, Harmonía abraza a la serpiente en la que se ha convertido su esposo y ruega a los dioses que no los separen, que la transformen a ella en la misma serpiente para poder estar juntos.
Cuentan los presentes que en un momento ella aparecía acariciando las escamas de la criatura y al siguiente eran dos las sierpes que reptaban a ocultarse en el bosque.

"Todavía ahora ni huyen del hombre ni lo dañan con heridas, y como tranquilas serpientes, se acuerdan de lo que fueron antes"

Era de vital importancia para muchas de las ciudades-estado griegas tener un mito que describiese el fundacional de su ciudad para emparentarlos con un héroe y legitimar su población frente a las demás. Supongo que todos conocen el mito de Rómulo y Remo, el primero de los cuales da nombre a la ciudad de Roma; o la fundación de Alba Longa por Eneas, fugitivo troyano y antepasado mitológico de los romanos. Los designios divinos fuerzan a los hombres a moverse de un lado a otro buscando el emplazamiento ideal mediante señales, como el águila del lago Tenochtitlán, hoy México. 
Si alguno conoce las Argonáuticas de Apolonio de Rodas,recordará que el rey de la Cólquide, Eates, ordena a Jasón que siembre unos colmillos que Ares le regaló. Bien, proceden de esta serpiente que mató Cadmo, llamada por el padre de Medea "La Serpiente de Tebas".
Por último, y para no extenderme más, simplemente diré que he puesto juntos estos dos mitos por su final; la idea de dejar este mundo a la vez, de que el uno no vea cómo muere el otro. Es una idea que hoy en día aún perdura. Al fin y al cabo somos humanos, y ciertos pensamientos no cambian nunca, pues así es nuestra naturaleza.

lunes, 30 de septiembre de 2013

La apuesta de Thot

El mito de éste mes es sin duda una de las historias más bonitas del repertorio mitológico egipcio. Es una historia de vida en una cultura orientada a la muerte, y aparece en ella el dios por el cual nombré este blog. El mito es bastante conocido; no he encontrado la fuente directa egipcia. La única "evidencia arqueológica" que tengo es una adaptación del mito completo de Isis y Osiris, escrito por Béatrice Bottet.

Ra, el dios Sol, el soberano de los dioses de Egipto, recibe una inquietante noticia: dos de los dioses sobre los que gobierna se han unido sin consultarlo antes con él; Nut, la diosa cuyo cuerpo constituye la bóveda celeste; y Geb, el dios de la tierra.
Siendo Nut su hija, y sabiendo por boca de un adivino que uno de sus hijos gobernaría la humanidad, Ra no podía consentir esa unión.
La pareja es llevada ante Ra, que está retrasando la partida de su Barca Solar con el fin de castigar esta falta de respeto. Tras ordenar a la pareja que se separe, y siendo desobedecido, Ra decide que pueden seguir juntos. Sin embargo, como castigo por su osadía, Nut jamás podrá concebir un hijo durante los 360 días del año, ni de día ni de noche.
La pareja lloró desconsoladamente, pues querían tener niños a los que querer y educar, pero Ra no dio su brazo a torcer.
Entonces aparece en escena Thot, dios de los escribas y escriba de los dioses. Viendo el sufrimiento de Nut y Geb, se apiada de ellos y traza un plan. Sabe que las órdenes de Ra son absolutas, y que nada puede hacer para cambiar esa maldición, así que va a visitar a la Luna, y la invita a jugar a una partida de damas. La primera partida la gana él, y la Luna le pide una revancha. La segunda el dios vuelve a ganar, y accede a otra partida. Al final, tras varias victorias consecutivas, la Luna se da por vencida. Como prenda por haber perdido, Thot le exige la setentaidosava parte de su luz, equivalente a cinco días enteros.
"¿Qué vas a hacer con esos días?" pregunta la Luna, curiosa.
"Voy a colocarlos al final del calendario" contesta él.
De ésta forma, esos días no estaba comprendidos dentro del año solar establecido, y Nut, agradecida, pudo dar a luz durante esos cinco días sin desobedecer a su padre. El primer día nació Osiris, el segundo Horus, el tercero Set, el cuarto Isis y el quinto Neftis. Ra, sabedor de que había sido burlado, se resignó y aceptó a esos niños como nuevos dioses.

Antes de nada: sí, he dicho que el segundo día nació Horus, pero no es el hijo de Osiris e Isis. En la adaptación de Bottet no hablan de él, me imagino que para evitar confusiones. No estoy muy segura de cómo funcionan esos dos "Horus"; si son tío y sobrino o si son dos partes de un todo mistérico, algo así como la idea cristiana del "Padre, Hijo y Espíritu Santo". El Horus más conocido es el pequeño, el hijo de Osiris, el Primer Faraón de Egipto y protector de los sucesivos. El otro es llamado Horus el Viejo.
Nut, como ya he dicho, es la diosa de la bóveda celeste. Según el mito cada día pare al Sol, en un ciclo de vida y muerte, una dualidad que se refleja en todos los ámbitos egipcios: hay una tierra fértil, o tierra de vida, que es la tierra negra, a la orilla del Nilo; y hay una tierra desértica, la muerte, la tierra roja. Las cosechas, las crecidas del Nilo, todo ello sigue un ciclo de vida y muerte que se repite sin cesar. También los días, las estaciones, los años... (Alguien me pidió dualidades y aquí tiene algunas).
Nut suele representarse con el cuerpo en forma de arco, curvada sobre Geb, que permanece tumbado. Entre ambos, sujetando a Nut, está Shou, el aire, elevando los brazos para que el cielo no se desplome y la Barca Solar pueda seguir su curso (¿No os recuerda a Atlas, el Titán griego que sujetaba la bóveda celeste?).
Respecto a los cinco días que Thot le gana a la Luna, puedo decir que éstos se añadieron para completar el año, que tenía 360 días y cinco que no pertenecían a ningún mes. Los egipcios los llamaban "heru renpet" (los que están por encima del año), o también "mesut necheru", aue significa "del nacimiento de los dioses", espero no tener que explicar por qué. Los coptos los rebautizaron como "piabot nkoyxi" (el pequeño mes).
Al igual que en Grecia Hermes es el dios de las argucias y los "resquicios legales" por así decirlo, en éste caso y un par de milenios antes, ésta función la desempeña Thot. No sólo es el dios de la escritura, también está presente cuando pesan el alma de los difuntos antes de llegar al reino de Poniente (Y en éste caso no tiene nada que ver con la creación del señor G. R. R. Martin, es el Reino de la Muerte del Sol, el mundo de los muertos). Se le representa con utensilios de escritura (estilete, papiros, tinta...) y con cabeza de ibis. Es, por tanto, el patrón de los escribas y, por lógica, mi dios favorito.
De los cinco hijos de Nut serán dos los que gobiernen a la Humanidad: Isis y Osiris, casados entre ellos, siendo Osiris posteriormente el dios de los muertos al ser asesinado por su hermano y antagonista Set.
Pero, como decía Michael Ende, "Esa es otra historia y deberá ser contada en otra ocasión".

sábado, 17 de agosto de 2013

La música del cielo

Espero que todos vosotros hayáis dedicado una noche de ésta semana pasada a alejaros de la contaminación lumínica para sentaros a ver caer las Lágrimas de San Lorenzo o las Perseidas. Como todos sabréis, se llaman así porque el día 10 es el día del santo, y esta lluvia de estrellas que radia de la constelación de Perseo se asocia a las lágrimas que vertió durante su tormento.
Tengo en la manga un puñado de historias sobre el porqué de las constelaciones, pero serán en otro momento.
Hoy os traigo una leyenda de los indígenas del Chaco (Sudamérica), los Tobas, acerca del primer violín que, según dicen, bajó de las estrellas.

No hace mucho tiempo, existió un muchacho muy feo.
Nadie le quería, porque las mujeres del lugar sólo amaban a los hombres guapos, así que el pobre estaba solo y triste.
La dueña del cielo, Dapichí (la Siete Estrellas), se apiadó de él; tomando la apariencia de una bella mujer, descendió a la tierra y le dijo al muchacho:
-Ya no te sentirás triste nunca más, porque una de mis hijas estará contigo para amarte.
Y transformando una de sus preciadas estrellas en una muchacha, se la entregó al joven, que nunca más se sintió feo ni triste. Ahora, al verle tan feliz, las demás jóvenes ya no le veían tan feo, y le cortejaban sin parar, pero él las rechazaba a todas; sólo tenía ojos para su bella estrella, que descendía cada noche a estar con él.
Como prueba de su amor, la estrella hija de Dapichí le bajó del cielo un nuyvike, un violín de una sola cuerda. Nadie había visto nunca un instrumento así, y producía una música tan bella y tan celestial que todos querían escucharla. El muchacho se sintió muy honrado por aquel regalo.
Pasado el tiempo, la estrella quiso ver a Dapichí, y convenció al muchacho para que subiera con ella al cielo. Allí, para incomodidad del muchacho, hacía mucho frío, pero lo único que tenía para calentarse era una triste hoguerilla.
-Es el único calor que puedo ofrecerte aquí arriba -se disculpó su estrella -. Acércate a ella, pero por favor, no atices las llamas, o sucederá una desgracia.
Luego fue a buscar a Dapichí.
El joven se quedó solo, intentando calentarse con las pequeñas lenguas de fuego que apenas alcanzaban a iluminar las puntas de sus dedos. Harto del frío, el muchacho atizó las llamas.
El las débiles y casi extintas brasas surgió de pronto un cóndor real con las alas en llamas, que envolvió al muchacho y lo hizo arder entre las estrellas mientras caía de vuelta a la tierra.
La hija de Dapichí, que estaba profundamente enamorada del muchacho, lloró amargamente y buscó los huesos del pobre difunto para enviarlos a su madre, junto con el nuyvike, para que los hombres pudiesen recordar a su amado y tocar la música del cielo.
Luego volvió junto a su madre y jamás volvió a poner los pies en la tierra.

Una historia triste de una civilización maravillosa.
No tengo mucho que decir, sólo destacar la doble moral del fuego, capaz de destruir y calentar a un tiempo. La supervivencia del hombre antiguo en la tierra depende del fuego, de su luz, de su calor, y de su capacidad de cocinar la carne. Sin embargo el hombre sabe que este mismo elemento que les da la vida se la puede quitar con una pizca de brisa que sople en la dirección equivocada. Ahora que estamos en época de incendios es el mejor ejemplo que os puedo poner.
Dapichí es un conjunto de siete estrellas que, según unas versiones es un anciano, según otras una mujer muy bella o unos niños. Muchas de ellas coinciden en llamarla la Dueña del Cielo, y la Creadora del mismo.
El hombre siempre ha buscado en el cielo un reflejo de la tierra. Las constelaciones son formas terrenales (Osa Mayor, Escorpio, Cáncer...) o figuras de héroes y reflejos de mitos (Orión, Pegaso, Cetus, Géminis...). Las que nos han llegado son de tradición Grecolatina, pero cada civilización tiene una explicación al porqué de las estrellas y los secretos que guardan. Aún hoy seguimos confiando en las estrellas más de lo que querrían algunos, gracias a los horóscopos.

miércoles, 7 de agosto de 2013

Golem

No he subido ningún mito durante el mes de julio, así que éste mes subiré dos. Aquí va el primero:
Éste mito corresponde a la tradición judía de la cuidad de Praga, más concretamente a la Sinagoga Sinagoga Vieja-Nueva de la calle Červená. Lo he sacado del libro 77 Leyendas de Praga de Alena Ježková.

Se cuenta que vivía en Praga un rabino llamado Low, del que se dice que evitó en muchas ocasiones los peligros que amenazaban a los habitantes de la ciudad. Sabía, no obstante, que él no viviría para siempre, pero la ciudad necesitaría de un protector.
Tras horas y horas de investigación, decidió crear, con arcilla, un hombre artificial. Eligió para que le ayudasen a dos de sus estudiantes.
El primer paso fue crear una figura de arcilla, una figura gigantesca, a la que dieron forma humana. Una vez fue modelada, el rabino le pidió a uno de sus discípulos, al que atribuyó el carácter del fuego, que diese siete vueltas alrededor del Golem recitando palabras sagradas. A la primera vuelta, la arcilla húmeda empezó a secarse, y a la séptima ya ardía. Entonces el segundo discípulo, que tenía el carácter del agua, dio otras siete vueltas alrededor de la figura para enfriarla.
Finalmente fue el propio Low el que rodeó siete veces el cuerpo de su creación para, finalmente, introducir en la boca abierta del Golem un pergamino escrito con los signos ocultos.
El Golem se sentó. Era tan enorme que su cabeza tocaba la bóveda del techo. Parecía un hombre, gigantesco y muy fuerte, y al hombre era semejante en todo, excepto en la capacidad del habla, pues éste es un secreto es lo más sagrado, y ni siquiera el sabio rabino habría sabido cómo otorgarle ese don a su criatura.
El Golem fue presentado en la sinagoga vestido con la ropa de un sirviente y nombrado como José. De día ayudaba en la sinagoga, de noche protegía las calles del ghetto judío. Era una criatura obediente, pero en ocasiones no medía bien los límites; en una ocasión, la mujer del rabino le pidió agua, y con la que trajo se inundó la calle. Cuando le pidió manzanas, trajo el puesto entero y a la vendedora, para que la mujer del rabino pudiese elegir.
Pese a ser una criatura artificial, el Golem también necesitaba descansar. Por eso, antes del rezo del viernes por la noche en la sinagoga, el rabino acudía al Golem y le retiraba el pergamino de la boca, para que así pudiese descansar durante el sábado.
Sin embargo, un día la hija del rabino cayó tan gravemente enferma, que Low olvidó acudir el viernes al encuentro del Golem para concederle su descanso semanal.
Pasada ya su hora de irse a dormir, el Golem se levantó de su sitio y comenzó a dar vueltas por la sinagoga como un loco, hasta que al final salió a la calle y comenzó a destrozar muros y cristales. Después volvió a casa del rabino y siguió rompiendo cosas.
En ese momento, el rabino estaba recitando los salmos en la sinagoga. Un sirviente acudió a avisarle de lo que estaba ocurriendo, y el rabino vaciló; acababa de recitar el salmo inicial del sábado judío, y estaba escrito que no debía realizarse ninguna actividad a partir de entonces. Valorando de lo que era capaz el Golem, y sabiendo que vidas humanas estaban en peligro, Low corrió a su casa, donde encontró a su creación armado con un hacha, destruyendo los muebles.
–¡José, basta ya! –le gritó, y el Golem obedeció; soltó el hacha y se sentó tranquilamente a esperar que Low le sacase el pergamino de la boca.
El rabino volvió a la sinagoga y volvió a cantar el salmo que inicia el sábado. Por eso la sinagoga Vieja-Nueva es el único lugar e el mundo en el que el salmo noventa y dos se recita dos veces.
A la vuelta del rabino a su casa, encontró a su hija curada.
Reflexionando sobre lo ocurrido, Low decidió que el Golem era demasiado peligroso para la ciudad y los que en ella vivían. Reunió a sus dos discípulos y los tres llevaron al Golem hasta la azotea de la sinagoga, donde le dijeron que cerrase los ojos y se acostase. Situados tras sus cabeza, Low y sus discípulos recitaron las frases sacras al revés, hasta que el Golem dejó de respirar. Luego, el rabino sacó el pergamino de su boca y los tres dieron siete vueltas alrededor de la figura de arcilla, que se secó, se agrietó y volvió a ser simplemente un pedazo de barro modelado. Cubrieron el cuerpo y bajaron de la azotea.
Low contó a todo el mundo que su ayudante José había salido de la ciudad y que nunca volvería, y prohibió la entrada a la sinagoga Vieja-Nueva, para que nadie pudiese nunca revivir a la criatura.
Sin embargo, cuenta la leyenda que un joven estudiante se hizo con el pergamino y subió a la azotea de la sinagoga, donde encontró al Golem. Introdujo en su boca el pergamino, y el Golem despertó, haciéndose tan grande que el estudiante tuvo miedo. Rápidamente retiró el pergamino de la boca de la criatura, que se derrumbó sobre él, enterrándolo bajo un montón de arcilla seca.

Éste mito guarda una estrecha relación con diferentes mitologías de la creación humana. En infinidad de culturas el hombre está “fabricado” con pedazos de la Madre Naturaleza o de un dios primigenio. Por ejemplo, el dios Enki, del panteón mesopotámico, crea al hombre a partir de arcilla mojada en la carne y la sangre de un dios sacrificado, y Prometeo, un titán de la mitología griega, modela a la humanidad a partir de la arcilla, igual que Khnoum, del panteón egipcio. En la tradición de los indios navajos, es el Ser Blanco quien crea al hombre y a la mujer a partir de dos espigas de maíz bajo una piel de ciervo. En la propia religión cristiana, Moisés explica a su pueblo por qué su mujer Meroe es oscura de piel, alegando que Yahvé coció a los hombres y los etíopes fueron aquellos que pasaron demasiado tiempo en el horno divino. Todos estos mitos responden a la necesidad de relacionar al hombre con una divinidad que los crea desde la Madre Tierra a su imagen y semejanza. Y no olvidemos a nuestro moderno prometeo, el Frankenstein de Mary Shelley.

El Golem no habla. El don de la palabra es sagrado, sólo las criaturas de Dios pueden poseerlo, ya que sólo Dios puede otorgar el secreto del habla. Es, por tanto, un ser imperfecto, ya que el hombre, pese a ser creación divina, no posee el poder de un dios.

sábado, 29 de junio de 2013

Skoll y Hati

Ya que hemos tenido éste mes la luna más grande del año, un tributo a nuestra dama blanca de parte de los nórdicos.
He sacado éste mito del libro de Heinrich Niedner "Mitología Nórdica". Aparece en fragmentos de La Vieja Edda (poemas en los que se cuenta la mitología nórdica), exactamente en el canto de Grimner.

Skoll es el nombre del lobo
Que arroja hacia el océano
A la diosa de bella faz;
Otro es llamado Hate:
Es el hijo de Hrodvitner:
Alcanzará a la brillante hija del Cielo.

Los cuerpos celestes, al principio de los tiempos, fueron creados a partir de las chispas de Muspelheim (mundo de fuego). Los dioses no les establecieron un rumbo o una órbita, simplemente los colocaron en el cielo, pero faltaba algo.
Se cuenta que Mundilfari tuvo dos hijos tan bellos que al varón le llamó Mani (o Maane) y a la hija Sol. Enfurecidos por la presunción de Mundilfari, los dioses colocaron a los hermanos en el cielo, en carros tirados por los caballos Aarvak (el que siempre vigila) y Alsvinn (el rápido). Sol fue obligada a llevar un escudo llamado Svalin bajo la amenaza de que si llegara a caer, arderían las montañas y el océano. Mani quedó encargado de regular las fases de la Luna y de guiar su recorrido por el cielo con su carro.
Para que los carros nunca se detuviesen, la giganta del bosque Jarnved separó a dos de sus hijos, los lobos Skoll y Hati, y los puso en el cielo para que persiguiesen a los caballos.
Así, durante el Ragnarok, los lobos alcanzarán a sus presas; Skoll devorará el sol y Hati la luna.
Ésta podría ser la explicación de los nórdicos al eterno recorrido de los astros y los aullidos de los lobos hacia la luna.

Explicaciones: Muspelheim es uno de los nueve mundos que conforman el Yggdrasil, el fresno del Universo. La tradición nórdica habla del Nilfheim y el Muspelheim como los dos primeros mundos, de hielo y de fuego, a partir de los cuales se crearon los otros siete.
Los nórdicos veían al Sol como femenino y a la Luna como masculino, como el caso de la diosa Amaterasu y su hermano Tsuki Yomi, de la mitología japonesa.
Tenemos diversos fragmentos y versiones de ésta leyenda. En algunas hay un solo lobo llamado Maanagarm (el devorador de la luna).
Creo (y esto ya es una teoría mía) que este dios Mani o Maane puede ser el modelo de la deidad Manitú, en América del Norte. No estoy segura, pero por etimología podría ser, además, sabemos que los vikingos llegaron al Nuevo Mundo antes que Colón. Tal vez llevasen consigo algo de su cultura. Es una posibilidad, intentaré enterarme de si es así o no.

miércoles, 29 de mayo de 2013

El dios Ninigi y las dos hermanas

Éste blog va a ir dedicado única y exclusivamente a relatos mitológicos de diferentes culturas. Actualizaré cada mes, e intentaré poner en cada relato de dónde lo he sacado, para facilitaros la información.
Un último apunte: El nombre del blog se inspira en uno de mis dioses favoritos, Djehuty, más conocido como Thot. Es el dios escriba del panteón egipcio. La frase del papiro de Leningrado hace referencia a la importancia de la magia en Egipto. Para ellos, todo lo que estaba escrito se convertía en realidad, algo así como la cita bíblica "... y el verbo se hizo carne...".

El mito de mayo forma parte del Nihongi, una recopilación tradicional japonesa. Yo lo he sacado del libro "Los mitos de Japón", de Carlos Rubio.

Después de bajar del cielo, el dios Ninigi, nieto de la diosa del Sol, caminó por la costa y encontró a una joven muy hermosa.
- ¿De quién eres hija y cómo te llamas? - le preguntó, y la joven le respondió que era hija del dios Oyama, y su nombre era Kono Hana ("flor").
Ninigi quiso casarse con ella, pero la muchacha le dijo que primero debía hablar con su padre.
Teniendo dos hijas, Oyama presentó ambas ante el nieto del Sol, acompañadas de cien mesas de ofrendas de comida y bebida. La mayor, Iwa Naga ("roca"), era tan poco agraciada que Ninigi se asustó, y eligió entre ambas hermanas a la menor, devolviendo la mayor al padre. Desposó a Kono Hana y la dejó embarazada esa misma noche.
Entretanto, Iwa Naga, ofendida por haber sido rechazada, dijo:
- Si el augusto nieto del Sol me hubiese tomado como esposa, le habría dado hijos longevos y resistentes como rocas. Pero ha escogido a mi hermana pequeña, por lo que los hijos que tengan y sus descendientes tendrán vidas breves como las flores de los árboles.

Tal es la razón de que la vida de los soberanos del Cielo y de todos los seres humanos no sea larga, sino efímera como las flores del cerezo.

Cortito, lo sé. Ruegos y preguntas en los comentarios, por favor =)